Propuesta para el fortalecimiento del CIDER

 Comunicación e información para el desarrollo rural

Es muy probable que el POA ya haya sido elaborado. Sin embargo, toda acción del CIDER debe estar estrictamente vinculada a su misión, es decir, a la razón misma de su existencia: gestionar la comunicación y la información para el desarrollo.

Quienes plantean la necesidad de redefinir este departamento deberían comenzar respondiendo una pregunta esencial:
¿Ha desaparecido la misión que le dio origen?
¿Han sido superados los problemas para los cuales fue creado?

Si la respuesta fuera afirmativa, entonces el departamento podría desaparecer. Pero si la respuesta es negativa —como claramente lo es—, lo que corresponde no es redefinirlo, sino sensibilizar y tomar conciencia de un problema estructural antiguo y aún no resuelto:
la pobreza en las habilidades blandas y comunicacionales de los técnicos, necesarias para hacer más eficiente su trabajo en favor de la seguridad alimentaria y el desarrollo rural.

El Ministerio parece no haber comprendido del todo que la comunicación para el desarrollo es la herramienta fundamental para trabajar con más de 300,000 pequeños y medianos productores, a través de miles de agentes de desarrollo.
Aunque muchos de estos técnicos se definan como asistentes técnicos o extensionistas, en la práctica todos culminan realizando funciones propias de un agente de desarrollo.

En este contexto, el CIDER tiene una misión clara y estratégica:
lograr que el Ministerio cuente con un cuerpo técnico dotado de habilidades suficientes en comunicación e información, que le permitan ser realmente eficiente en su trabajo con los productores rurales.

Por esta razón, propongo una estrategia que he venido planteando desde hace años y que considero la única vía realista para que los técnicos desarrollen dichas competencias:

La creación de espacios periódicos de encuentro entre técnicos para intercambiar información y socializar lecciones aprendidas.

Al reunirse sistemáticamente, los técnicos:

  • ejercitan la comunicación para el desarrollo,
  • fortalecen su capacidad de gestionar información relevante,
  • construyen conocimiento colectivo a partir de la experiencia.

Este mecanismo genera además beneficios colaterales importantes:
la formación, la capacitación y la actualización se vuelven más rápidas, más profundas y exponencialmente más efectivas.

Si este enfoque no se adopta, la formación y la capacitación continuarán siendo ineficientes, y en muchos casos terminarán siendo fallidas o incluso engañosas, porque no se sostienen en la práctica real ni en el aprendizaje colectivo.

Pero lo más importante es esto:
sin un mecanismo de esta naturaleza, el CIDER no tiene otra forma real de cumplir su propósito institucional.

 

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