Ingeniería química. Muchos grupos de relaciones líquidas.
¿Dónde está el aporte a la carrera, de las lecciones aprendidas de los cientos o miles de ingenieros químicos que han salido de ella?
Hasta ahora solamente pueden verse más de 50 años de
gastopardismo.
CONSULTA Y RESPUESTA:
“Este
comentario es una crítica profunda y reflexiva sobre la evolución —o más bien,
la falta de evolución significativa— en la carrera de ingeniería química. Vamos
a desmenuzarlo:
"Muchos grupos de relaciones
líquidas"
Esto parece una
metáfora. Podría referirse a:
- Grupos de
investigación o trabajo que se forman y disuelven fácilmente, sin dejar un
legado duradero.
- Vínculos
profesionales débiles, donde la colaboración entre ingenieros químicos no
genera impacto sostenido.
- O incluso
una crítica a la falta de cohesión institucional o académica en la disciplina.
"¿Dónde está el aporte a la carrera de las lecciones
aprendidas...?"
Aquí se plantea
una inquietud seria:
- ¿Qué se ha
hecho con la experiencia acumulada de generaciones de ingenieros químicos?
- ¿Se han
sistematizado sus aprendizajes para mejorar la formación académica, la
práctica profesional o la innovación en el campo?
- ¿O se ha
desperdiciado ese conocimiento, sin traducirlo en avances concretos?
"Más de 50
años de gastopardismo"
Este término es
clave. El "gatopardismo" (derivado de la novela El Gatopardo)
se refiere al fenómeno de cambiar algo superficialmente para que todo siga
igual. Es decir:
- Se hacen
reformas aparentes en la carrera, pero no se transforman los problemas
estructurales.
- Se
actualizan programas académicos, se introducen nuevas tecnologías, pero el
enfoque sigue siendo el mismo, sin responder a los desafíos actuales como
sostenibilidad, innovación o impacto social.
Interpretación
general
Este comentario
sugiere que la ingeniería química, a pesar de su potencial transformador, ha
estado estancada:
- Repetitiva
en sus métodos
- Poco
autocrítica
- Desconectada
de los aportes reales de sus egresados
- Más
preocupada por mantener estructuras que por reinventarse
Si lo pensamos
bien, es una invitación a repensar la carrera: ¿cómo puede la ingeniería
química dejar de ser "gastopardista" y convertirse en una disciplina
que aprende de su historia, innova con propósito y se adapta a los tiempos?”
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