Desarrollo rural y las medias verdades
Las medias verdades también son medias mentiras
Es
una terrible verdad que, muchas veces, nos engañamos a nosotros mismos para
proyectar una imagen de sabiduría y, al final, no hacemos nada. Ejemplo el cómo
se festinó 4%, ¿por qué no se disponía de un diagnóstico correcto? ¿Qué se lo
impidió? ¿Recursos para seguir haciendo
lo mismo? ¿Asistencialismo? ¿populismo?
Medias
verdades como la de que la comunicación para el desarrollo rural (CpDR)
“comienza con escuchar”, aparecen como dogma que obvia, en primer lugar, el
interés real por la comunidad. Al comprender la diferencia entre una verdad
completa y una "media verdad", se facilita la toma de decisiones más
acertadas. A menudo, las medias verdades crean falsas expectativas o
malinterpretaciones que pueden llevar a acciones poco efectivas. En la
comunicación para el desarrollo (CpD), otra media verdad es decir que es
necesario hacer todo lo que las comunidades quieran. Un ejemplo contrario de
esto es el proyecto agrícola Irodori, hoy estudiado como modelo.
Encontrar en internet: “IRODORI proyecto agrícola japonés-Kamikatsu”
Después
de explorar y estudiar la necesidad de cambiar la producción de cítricos, el
agente de desarrollo, observando y aprendiendo, propuso un emprendimiento de
agronegocio basado en la producción de hojas, abundantes en la zona. La comunidad, en principio, no se
opuso, de modo hostil; sino que se
burlaba de la idea. Sin embargo, hoy en día, este modelo es un éxito reconocido
en gran parte del mundo y sirve como ejemplo de una buena comunicación para el
desarrollo.
Como
se puede ver en la (CpD), lo primero es
tener el interés de ayudar, aprender en el proceso, muchas veces
observando, y determinando las necesidades, evaluando recursos endógenos y
procediendo a crear las condiciones para la co-creacion de los conocimientos de
lugar. Aquí son vitales las conexiones, vínculos y la confianza que es
necesario ganarse.
La acción en la comunicación para el desarrollo
Toda
comunicación para el desarrollo implica una accionar, un proceso que busca
generar un cambio de conducta con el fin de mejorar la vida de los
beneficiarios. Sin embargo, en todo proceso destinado a provocar cambios de
conducta, es inevitable que se produzca resistencia al cambio.
Cuando
se inicia un proceso de comunicación para el desarrollo, el primer paso que
debe dar el agente de desarrollo es ganarse el interés de la comunidad y
establecer relaciones de confianza.
La media verdad del diagnóstico
En
este proceso, la media verdad radica en que el agente de desarrollo debe
escuchar a las personas para entender por qué piensan, sienten, dicen y hacen
lo que hacen. No obstante, esto no significa que el diagnóstico de la necesidad
de cambio ya exista en la mente de la comunidad. Si fuera así, ya habría
líderes dentro de ese grupo que estuvieran promoviendo el cambio deseado y
necesario. El paso de establecer el diagnóstico o las necesidades sería,
entonces, innecesario.
Sin
embargo, a menudo, las necesidades de cambio no coinciden con los deseos o las
expectativas de la comunidad, ya que muchas veces están atrapadas en una
cultura que no favorece su nivel de vida deseable. A menudo, las personas se
sienten cómodas en su zona de confort, incluso cuando esta no les beneficia a
largo plazo. ¿Cómo lograr la mejoría de vida?
Todo
proceso de comunicación para el desarrollo es un largo camino de aprendizaje
para todos los involucrados. Si bien es cierto que el agente de desarrollo
tiene una preparación que le permite ser facilitador de los cambios necesarios,
también lo es que cada situación es diferente. Por ello, el agente de
desarrollo es quien más aprende, pues se enfrenta a nuevas situaciones en las
que debe hacer ajustes para poder ser exitoso en su rol de facilitador del
cambio.
Un
ejemplo claro es el del maestro. Al enfrentarse a alumnos con características
particulares, debe personalizar la educación para cada uno. De manera similar,
en la comunicación para el desarrollo, el agente debe adaptarse a cada situación
y comunidad.
El amor por lo que se hace
Finalmente,
es fundamental entender que el agente de desarrollo no puede realizar su labor
únicamente por un sueldo. Si no ama lo que hace, su trabajo se convertirá en un
castigo, un sacrificio, y no tendrá grandes posibilidades de ser bueno en lo
que hace, ya que pasará la mayor parte del tiempo tratando de escapar.
Si,
por el contrario, ama lo que hace, se convertirá en un artista, creando
oportunidades y situaciones donde él y la comunidad ganen, logrando ser un
verdadero agente de bendición.
...El diagnóstico par e te der cómo piensan, por qué piensan, sienten y...
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